La Cova del Rull y los nueve ‘mintxos’ indigestos

Una cueva con mucho ‘rock’. Y no es ningún juego de palabras. La Cova del Rull es un espacio ubicado en la Vall d’Ebo (la Marina Alta, Alicante), de 220 metros de longitud y un desnivel de 19, donde una reacción química deposita carbonato cálcico que se traduce en estalactitas y estalagmitas. Dicen que es solo cada cincuenta años cuando se desliza una gota de agua, la que interviene en el proceso de formación de diversas esculturas. Es una de las pocas cuevas del levante español abiertas al público que todavía siguen formándose a través de este proceso, además de acoger algunos conciertos en septiembre por las fiestas del pueblo de al lado, Ebo. ¿Te imaginas escuchar heavy metal en mitad de este paraíso escondido? Es posible.

Su origen es, cuanto menos, curioso. Un local, José Vicente Mengual, conocido por el Tío Rull, sale a cazar conejos allá por el año 1919. La sorpresa fue, primero, del mismo protagonista, claro. Encontró, no oro, sino una cueva que le daría el honor de llevar su nombre y que se sumaría a la herencia de sus hijos: La Cova del Rull. En los años sesenta se acondicionó este espacio, ubicado a 30 km de Denia, dentro de la zona montañosa de la provincia de Alicante y entre tres barrancos, ante el empuje proveniente de un turismo in crescendo. Rápidamente, la cueva ocupa también un lugar de excelencia dentro del levante español gracias al juego de estalactitas y estalagmitas que puebla su interior, y que no deja de crecer, aunque muy lentamente, hasta formar las imágenes que, todavía a día de hoy, siguen desvelando los maestros de todos los tiempos: los niños.


David Rozas. Ayuntamiento de La Vall d'Ebo.

Un buda, un dragón, un tiburón; la Sagrada Familia. Flores invertidas. ¿Lo veis? La imaginación da para mucho, así que aquí la opción es de respuesta múltiple. Lo que sí que es curioso son las formaciones que crecen en forma de ‘salazones’, y que se encuentran, sobre todo, en la parte baja de la cueva. En la cara opuesta, están los ‘espaguetis’: formaciones de roca finísimas que pueden llegar a romperse con solamente un soplido. Ya llega, aprovechando que hablamos de comida, la segunda parte del título de este post, un remember a nuestro ya famoso bocadillo de atún a la mostarda.

¿Dónde comer después de la visita?

Aquí no hay duda: si decidís iros un fin de semana a visitar este destino, parad a comer en el restaurante Capri, en Ebo. Pedir entrecot con ‘esgarrat’, clòtxines, pa amb tomaca i all-i-oli, figatells y mintxos, el plato típico estrella. Aunque, quizá, comer, uno solo, nueve de estas empanadillas de origen íbero con harina de maíz sea demasiado, Davide.

Rafa y yo te esperamos para repetir la efeméride de la Cova del Rull, sin duda, uno de los ejemplos más cercanos en provincia de Alicante de la sabiduría de la naturaleza.

En un lugar de Ebo…

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2 thoughts on “La Cova del Rull y los nueve ‘mintxos’ indigestos

  1. Gracias mi familia!!!

  2. [...] este blog nos gusta el buen comer en general. Además de las ‘revolconas’, hay otros platos típicos en Salamanca: el [...]

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